la respiracion entrecortada
la alacenas se delatan vacias
y los niños no ecuentran su inocencia
¿que palomas saldran a nuestro encuentro?
las mortajas rondan nuestro cuellos
y los labios resecos por el suelo
el aire tan frio, que corta el silencio
las caminatas eternas se esfuman en el destierro
los zapatos gastados delatan nuestro paradero
y solo una ventana muestra los senderos
la punta de los dedos los traza
pero los pies no los tocan ni con el pensamiento
no estamos destinados a ese suelo
mejor una tumba, que ver el desierto
y llevemos a cuestas al descalso
miremos nuestro rostros pidiendo consuelo
regocigemonos en nuestro destino
no lloremos seamos felices
felices con lo que nos dio un ciego
cabalguemos por la costa en sueños y desvelos
seamos la espuma, y la rafaga de viento.
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