una mesa desierta de aspiraciones
cubierta por mantel de recuerdo
sujeta a los comensales de turno
entre pasillos olvidados oscuros como grietas
y solo filtra luz por debajo de la puerta
nada mas falta, la tristeza se sienta
mientras la muerte y el perro miran con indiferencia
la mesa se tambalea como en los tiempos de la guerra
la peste camina sin prisa ni vergüenza
las tablas crujen roídas de tiempo
y los anaqueles no guardan mas que misterio
en los ojos de los ausentes quedan los destellos
de las estrellas que se encuentran sobre ese falso cielo
el polvo secuestra mi vista se ahoga en el silencio
queda solo el sonido de los dedos
y que mas en una mesa donde el vació es el centro
el espacio es la escusa y yo solo soy un florero
adorno de relleno, todo lo importante esta disperso
las cuestiones de viva se resuelven en cementerios
y los vivos buscan la sabiduría de los muertos
todo es tiempo, el espacio es tiempo, la muerte es tiempo
y mas que todo nada una mesa, una silla y el polvo del silencio
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