marañas de cabellos entre hilos vivos de tragedia
mirando entre la congestión de ventanas sin luz de día
las palabras flotan enmudecidas y una tela solitaria
combate el fortuito rayo de luna somnolienta
los arraigados y cautivos pasos del noctambulo impaciente
solo el agua inmóvil de un vaso registra su trayecto
una pupila en incesantes investigación
turbando el aire con el aliento descontento
melancólico suspiro sumido en la tragedia
menospreciando todo lo existente tras la tela
el mundo es mas bello cuando todo se vuelve inocencia
el mundo es mas pequeño cuando nos sumimos en ignorancia
y morderse los labios calma el dolor del alma
entre el espacio de cuatro paredes se contiene la vida
en una habitación oscura se puede olvidar el tiempo
en un espacio limitado se puede olvidar la existencia
en el aire que nos rodea puede estar una respuesta
en una noche castrada de luz, una habitación es eterna.
sábado, 24 de septiembre de 2011
miércoles, 21 de septiembre de 2011
fragmento de una noche
una noche se marcaron las hojas de roció
capullos de agua azucarada entre telas
suaves sedas de brisas, cabalgadas por las noches
distintos suelos en una penumbra
las proezas de los hombres de certera vigilia
conquistando los mantos celestes con cantos a la luna
los cristales centellantes estrellas de día
sobre manteles tintos en confrontación a la lujuria
anaqueles de furtivos recuerdos
los pasos ligeros nocturnos y una semilla de tiempo
dando paso a obreros incesantes
curtidores de la noche, dadores de sueños
caminantes inquietos de silbidos sigilosos
encadenados a montes sin dueños
acariciando la vida misma como presos de su tiempo
son como esta noche los susurros del viento
capullos de agua azucarada entre telas
suaves sedas de brisas, cabalgadas por las noches
distintos suelos en una penumbra
las proezas de los hombres de certera vigilia
conquistando los mantos celestes con cantos a la luna
los cristales centellantes estrellas de día
sobre manteles tintos en confrontación a la lujuria
anaqueles de furtivos recuerdos
los pasos ligeros nocturnos y una semilla de tiempo
dando paso a obreros incesantes
curtidores de la noche, dadores de sueños
caminantes inquietos de silbidos sigilosos
encadenados a montes sin dueños
acariciando la vida misma como presos de su tiempo
son como esta noche los susurros del viento
domingo, 18 de septiembre de 2011
de las aguas
vasos a medio llenar de aguas sospechosas
dibujan aureolas sobre mesas barridas por el polvo
aflojando destellos de luces perecederas
ayudando a los cansados en somnolencia
entre humos de suspiros, bostezos a medias
las miradas perdidas en calmas ojeras
y una pequeña duda de la permanencia
como las arañas tejen una y otra vez su tela
como las penas que se pasan y para contarlas se recuerdan
como las partículas flotan, flotan las ideas
aunque nadie conozca a nadie
el semblante común auna fuerzas
y se mastican las mentiras como verdades sinceras
se completan las frases en conjunta decadencia
hombres de pocas palabras acumulando miserias
abultan sus pechos con medallas de niebla
acarician sus vasos de aguas a medias
observan con cada sorbo el interior buscando respuestas.
dibujan aureolas sobre mesas barridas por el polvo
aflojando destellos de luces perecederas
ayudando a los cansados en somnolencia
entre humos de suspiros, bostezos a medias
las miradas perdidas en calmas ojeras
y una pequeña duda de la permanencia
como las arañas tejen una y otra vez su tela
como las penas que se pasan y para contarlas se recuerdan
como las partículas flotan, flotan las ideas
aunque nadie conozca a nadie
el semblante común auna fuerzas
y se mastican las mentiras como verdades sinceras
se completan las frases en conjunta decadencia
hombres de pocas palabras acumulando miserias
abultan sus pechos con medallas de niebla
acarician sus vasos de aguas a medias
observan con cada sorbo el interior buscando respuestas.
lunes, 5 de septiembre de 2011
El tiempo del hombre
y de las sombras se parió el amanecer
del día, el tiempo con sus horas y segundos
conprendiendo la inmensidad, la carencia del vació
las incontenibles odiseas de silencio
dando paso al estrepitoso salto a la vida
devorando cada milímetro de la existencia
en el seno sublime de saber
arrebatando posibilidades al azar
rompiendo las ataduras de la dolencia
atrapando a la fiera de la pasión
construyendo a manos llenas el destino incesante
como parábola de inquietos mares
en contacto con un cielo que no se sabe a si mismo
tejiendo el edredón de la vida
así es como despierta el hombre en campos de conciencia.
del día, el tiempo con sus horas y segundos
conprendiendo la inmensidad, la carencia del vació
las incontenibles odiseas de silencio
dando paso al estrepitoso salto a la vida
devorando cada milímetro de la existencia
en el seno sublime de saber
arrebatando posibilidades al azar
rompiendo las ataduras de la dolencia
atrapando a la fiera de la pasión
construyendo a manos llenas el destino incesante
como parábola de inquietos mares
en contacto con un cielo que no se sabe a si mismo
tejiendo el edredón de la vida
así es como despierta el hombre en campos de conciencia.
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