entre pasamanos oxidados sin caricias
dibujamos escaleras en el trayecto
contemplando a ojos ciegos
luces de artificio, muros de concreto
merodeadores de lo conocido
hijos de la urbe, huerfanos del tiempo
descalzos bajo los zapatos
en contacto intimo con el pavimento
compramos nuestra vida sin pedir vuelto
se dan las gracias, vacías como el silencio
ignorando la rutina cada paso es nuevo
y se repiten las conversaciones, los mismos versos
deambulamos de lado a lado calculando el momento
caminamos solos, en manadas por el suelo
y la humanidad se maravilla por el gesto
se dice ser único y somos clones de nuestros sueños
no podemos comprar la felicidad
pero muchos se conforman con creerlo
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