desperte por las piedras de mis zapatos
no hubo paz en el magullar de mis pies calzados
y sin caminar respondí a mi vista
viole el paisaje con preguntas al viento
contemple las caretas, los nombres de los objetos
mordí mi lengua en contacto con el suelo
y me sentí dueño del polvo que se incrusto en mi cuerpo
comí de la carne de mis llagas
y marchite cada flor que mi mano tocaba
no rompí el contacto con mi madre
pero nunca hubo un lazo que me ate
y los peces de mis ojos se sintieron satisfechos
al irse con el agua que brotaba de ellos
y al fin unirse con el polvo de mi cuerpo.
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