de seda y terciopelo es el engaño de los hombres
su simiente es la envidia que acapara corredores
los vestíbulos atiborrados de cadáveres con uniforme
su aliento pestilente recuerda a la sangre con que fueron paridos
se disgustan entre ellos, y ellos son su molestia
querer ser el rey del mundo es el sueño de cualquiera
se dan las manos, cuando estrangularse quisieran
y rompen en llanto al contemplar una telenovela
el hambre el frió y la miseria de otros, para ellos fantasía
viviendo en burbujas de pus permanecerán toda su vida
su oro y diamante incrustados en las llagas
y sonríen en una mueca deforme
le provocan alegría mis palabras
¡yo, no soy de los mencionados!
siendo que se pudren y convergen en la misma mierda
todos somos herederos de la ambición, la lujuria y la peresa
cada cual escoja si se rinde al vegetativo encanto del vació
coma y beba con el placer como estandarte
y pudrase con sus hermanos
que no esperan a su muerte para ser deborados por gusanos.
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